Hágase usted mismo (de Enzo Maqueira)

Libro tras libro, la literatura de Enzo Maqueira @EnzoMaqueira demuestra una naturalidad narrativa que existe sin forzar las formas y que sencillamente conduce al lector. Hágase usted mismo (Tusquets Editores, 2018), su más reciente novela, exterioriza lo dicho perfectamente: la historia de un hombre melancólico que fuga a la Patagonia, “el único lugar donde fue feliz”, tratando de hallarse en el vacío. En un puñado de páginas, el autor nos hace viajar en el tiempo y rebrotar junto a un personaje que zozobra en un caldo de evocaciones a canciones de Queen, territorios misteriosos e idilios cinematográficos.

El protagonista anónimo de la historia fue alguna vez un conferencista motivacional. El inicio de la novela, sin embargo, lo ubica en un momento de desequilibrio (afligido por una dolencia física que no se explica del todo), buscando la utopía pastoril y huyendo de Buenos Aires con destino a San Benito, una ciudad en el fin del mundo donde “pueda empezar de nuevo”. Este espacio está ligado a su niñez y a la casa abandonada de sus abuelos, y así representa tanto el lugar de la invisibilidad como el de la nostalgia. En su reencuentro con un pasado que ya no existe, el protagonista se caracteriza por una conducta poco razonada y abiertamente impulsiva. A pesar de ello, quizá su mayor peculiaridad no sea la depresión en sí, sino desear “renacer” y “hacerse de nuevo” a partir de la escritura de un huidizo guion de cine.

El balance vital desfavorable de sí mismo y la frecuente intrusión de recuerdos del pasado más lejano y del cercano hace de su misión de escritura una tarea que tiende al desmoronamiento. Como lectores somos testigos de un hombre con ideas brillantes, pero sin disciplina artística ni oficio, que escribe y tacha diariamente tratamientos cinematográficos para aquel futuro guion.

Estructuralmente, Maqueira utiliza las pausas entre capítulo y capítulo para insertar algunas de estas supuestas anotaciones. El efecto inmediato es el de introducirnos en la mente del “creador disociado”, en sus símbolos oníricos y fobias, y también en sus fijaciones visuales. Aunque el guion en sí nunca llega a plasmarse como texto, llama la atención cómo aquel proceso de escritura fragmentada y estancada se entrelaza con pasajes de la obra de Fellini, teniendo en cuenta el paralelismo que existió siempre entre el cine del italiano y su juventud, del mismo modo que el “acto creativo” del protagonista no puede separarse ni de San Benito ni de los fantasmas de los abuelos y los amigos ausentes.

Lo que el personaje central de Hágase usted mismo parece querer, más allá de la escapatoria de la ciudad y de la novia que lo sodomiza con juguetes sexuales, es renacer, dar con un “disparador” para su película; el lector entiende, claro está, que la película es en realidad él mismo: un hombre dominado y aturdido que sube una pendiente. La imagen del disparo, la detonación de una bala, el contacto con la pistola del abuelo se conectan estratégicamente con la liberación de espíritu y el “nuevo amanecer”. Así, la novela hace uso atento de la letra de “Innuendo” de Queen, resaltando que alguien “puede ser lo que desee”. Enzo Maqueira, consciente de todas estas referencias y estímulos, crea una abrumadora historia de recursos sensoriales que nos lleva del fondo escatológico de la autohumillación a la cumbre de la emancipación a través de los desencantados e inauditosactos de su protagonista.

Gracias por leer esta reseña

Soy Salvador Luis (1978), narrador, editor y crítico cultural peruano: www.salvadorluis.net. Twitter: @SalvatoreLuigi1

Anterior

Todo lo que debe morir (de Jimena Antoniello Ligüera)

Siguiente

Precoz (de Ariana Harwicz)

Reseñas relacionadas
Más

Nefando (de Mónica Ojeda)

Una mirada cuidadosa sobre Nefando (Candaya, 2016), la segunda novela de Mónica Ojeda @MonaOjedaF, revela diversas cualidades que seducen más allá…