Lo que ruge (de Izaskun Gracia Quintana)

Lo que convierte a Lo que ruge (Ediciones El Transbordador, 2021) en un libro realmente desasosegante es la manera abnegada en la que encarna y aviva el terror atávico. En esta colección de ocho narraciones, Izaskun Gracia Quintana @IzaskunGracia ahonda en los territorios del canibalismo, la represalia y la enajenación mental, empleando indistintamente una estética neorromántica y un realismo oscuro; colocándonos a los pies de cuerpos invadidos y aprisionándonos en espesuras acechadas por monstruosidades de leyenda.

Hay en estos relatos, ciertamente, una peculiaridad emparentada con la construcción de la expectativa. Aunque la revelación brote por medio de los temas de la ciencia ficción o del cuento de hadas de línea visceral, el lector no deja de percibir una coherencia formal que explota las venas de lo anticipatorio. Relato tras relato, Lo que ruge parece adquirir cierta “potencia espeluznante” a partir de aquello que aparecerá (o se declarará) posteriormente, y la forma en que Gracia Quintana lo revela —si bien no deja de ser ni lógica ni organizada— produce estratos de expectación (y de preocupación) que acentúan el deseo de engullir la totalidad del conjunto.   

Algo en lo que se insiste en varios de los cuentos, asimismo, es en la representación del asco, no solo como resultado del tema de la repugnancia, sino como un patrón habitual que simboliza la podredumbre física y ética del sujeto. Los personajes principales de Lo que ruge (seres deformes y rencorosos, seres condenados al apartamiento, seres que comen seres humanos) sienten asco con frecuencia, algunos al condenarse a sí mismos, otros al desaprobar a quienes los rodean; y el efecto del recelo social o de la obsesión con el cuerpo ensangrentado o pringoso causa una violenta —pero a la vez sublime— alianza entre el lector y el sujeto de la ficción: contorsiones, molestias, incluso extenuaciones, poniendo el dedo en la llaga y recordándonos que leer puede llegar a ser, también, una actividad psicosomática.

Alcanzar dicho tipo de irrupción no es poca cosa, pues hay una gran diferencia entre describir una escena y provocar un acto; y Lo que ruge, en diversas ocasiones, es capaz de producir mareos y arcadas, incitar a tocarnos el vientre para comprobar que no llevamos nada desconocido moviéndose por debajo, como sucede en los más recordados (tal vez los más ominosos) filmes de miedo. He ahí el valor de esta colección de relatos. He ahí la sombra monstruosa que Izaskun Gracia Quintana dibuja en sus páginas; el terror atávico y su palatabilidad; narraciones en torno a porvenires ineludibles como “La sombra” y “Lo que está por venir”; cuentos de terror corporal como “El gran día” y “Natividad”; distopías cárnicas como la de “La granja”; y aquel extenso e invencible relato, “La victoria de la insania”, inundado de rugidos guerreros y de señales que prefijan la locura.

Gracias por leer esta reseña

Soy Salvador Luis (1978), narrador, editor y crítico cultural peruano: www.salvadorluis.net. Twitter: @SalvatoreLuigi1

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