Los errantes (de Malena Salazar Maciá)

Haciendo gala de una meticulosa ambientación cyberpunk, Los errantes (Últimos Monstruos Editores, 2022) explota el carácter marginal de su protagonista para crear una historia de aprendizaje cargada de expectación y vértigo. En esta nouvelle de aventuras antiutópicas, reminiscente de animes de Rintaro o Mamoru Oshii, Malena Salazar Maciá @MS_Macia logra componer un universo rizomático verosímil, plantando continuas intrigas a lo largo de la acción y adaptando el rumbo de sus personajes a un territorio de normas desmedidas.

La trama de Los errantes se desarrolla en el planeta Boer, un cuerpo celeste sintético que vaga sin rumbo por el espacio desconocido. Sus creadores, seres inteligentes que perdieron el control del planeta-estación después de un conflicto con la especie humana, han huido con los secretos de la extraña tecnología que motoriza dicho mundo. Enmarañada en este paisaje de posguerra, entre proxenetas y androides obsesos, una joven de aspecto ciborgizado se dedica a la recolección de desechos y minerales. Erena, habilidosa y rebelde, cuenta con un brazo mecánico capaz de interactuar con los nanocitos del planeta, y esconde también un secreto identitario que perturbará el destino de todos los habitantes de Boer.

Salazar Maciá diseña un espacio ficcional sumamente accidentado y retorcido, haciendo discrepar visualmente la herrumbre de los edificios de los Barrios Bajos, zonas acondicionadas para la penuria y el crimen, de las residencias impenetrables de la Sociedad Alta. Si bien en la superficie estos dos estratos parecen simples oposiciones sociológicas, la autora se esmera en contrastar hábitos y orientaciones, notando la diversidad ética y moral de los personajes que componen ambas capas de la sociedad del planeta-estación. En el entorno de ambigüedad e hibridez que el relato dispone estratégicamente la corrupción o la infamia dejan de ser simples determinismos de clase y pueden florecer o repetirse en cualquier grupo social, independientemente de su origen.

Lo cierto es que Los errantes nos ofrece una visión de mundo que supera el discurso de la pérdida de la inocencia y la situación puramente indigna o distópica. Aunque dichos elementos son parte del tejido dramático de la nouvelle y necesarios para la narración de la búsqueda interior de la protagonista, Salazar Maciá profundiza en verdad en las máscaras, las simulaciones y las heterogeneidades subculturales, enfatizando que las apariencias no son siempre las imaginadas. De hecho, la muldimensionalidad del personaje de Erena (su origen escondido y su código secreto) deviene recordatorio de los misterios que todos llevamos bajo la piel, de aquellos destinos auténticos y futuros notables que nos aguardan en la enormidad de la errancia.

Gracias por leer esta reseña

Soy Salvador Luis (1978), narrador, editor y crítico cultural peruano: www.salvadorluis.net. Twitter: @UnRaggioLaser

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