Los límites del control (de Yamila Bêgné)

En muchos sentidos, Los límites del control (Alto Pogo, 2017) es un tipo de subversión muy particular, en la que las siluetas de lo raro y lo absurdo se entrecruzan. La firmeza de la autora para no caer en lo previsible hace de esta colección un volumen hasta cierto punto insospechado. No porque no estemos predispuestos a los desafíos lúdicos de Yamila Bêgné, sino porque aunque tengamos familiaridad con sus textos (Protocolos naturalesEl sistema del invierno), sus relatos nunca nos permiten el augurio. Huyen de nosotros, y en esa fuga permanente reside la verdadera dimensión de su rareza.

Hay, sin duda, un aire neovanguardista en estas narraciones, entendiendo las neovanguardias como modos de expresión artística que suponen una distancia de los patrones establecidos. Para internarnos en los corredores “irregulares” de Los límites del control, debemos pensar en la ruptura con un orden estético hegemónico y también en la reproducción de escenarios oníricos. Esa mezcla de experimentación y surrealismo es la que le da a este libro infinitas aperturas. Los cuentos de Bêgné, ciertamente, tienen la característica de someternos a una sensación de falta de término, pues parecieran presentarse como proyecciones en bucle, ramificaciones de absurdidad y anormalidad que cíclicamente desarticulan el “control” y la subjetividad cotidiana.

Para lograr dicho efecto, la autora se apoya más de una vez en el uso de repeticiones. Es notoria la intención de fomentar escenas periódicas que reproducen ciertos patrones narrativos, construyendo con el tiempo atmósferas y nexos que desobedecen la solidez de lo familiar (sobre todo en cuentos como “Cajas de humo”, “Vergel” o “Un hombre con un proyecto”). Estructuralmente, esta técnica pareciera darnos constancia y ordenación, pero mediante el hilo conductor de las visiones o los sueños — un motivo endémico a estas nueve narraciones — , Los límites del control monta lentamente una infraestructura de impredictibilidad, y esta, en definitiva, juega con nuestra percepción y cognición.

Colectivamente, el lenguaje de Bêgné es fácil de descodificar y carente de barroquismos. El capital de sus cuentos se encuentra en cambio en la interpolación de referencias, que pasan con regularidad del imaginario científico al ámbito de las penurias cotidianas, donde se entrecruzan temas como el amor, el fracaso y el resentimiento. De ahí la introducción de operaciones bibliotecológicas para recobrar a una expareja en “Ex libris”, los índices de entropía de una cama tendida en “Corrimientos al rojo” o los grupos de estudio en torno a un hombre vegetal en “Problemas de botánica”. Lo cierto es que Los límites del control es un atrayente modelo a seguir en cuanto a ejercicios contemporáneos de narrativa breve y experimental, un mecanismo de bucles extraños en el que Yamila Bêgné descompone e hila con delicadeza futuros oníricos y texturas fantasmáticas.

Gracias por leer esta reseña

Soy Salvador Luis (1978), narrador, editor y crítico cultural peruano: www.salvadorluis.net. Twitter: @SalvatoreLuigi1

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