La pentalogía de Pandemia Z (Torre de Papel Ediciones) cuenta hasta el momento con tres novelas publicadas: Supervivientes (2019), Cuarentena (2021) y Asedio (2025). Estos relatos de subgénero zombi hermanan los dos principales apegos narrativos de su autor: la literatura de miedo unida a la de ciencia ficción distópica; una hechura que Poldark Mego Ramírez, tanto a escala nacional como global, colma de situaciones de contagio y supervivencia.
Es necesario subrayar, en tal sentido, el conocimiento formal del subgénero por parte del autor, atento a las distintas variaciones y etapas históricas de la figura del muerto viviente. A través de este conocimiento, sus novelas se asientan en una visión líquida del zombi, que en el siglo XXI se caracteriza por su velocidad de movimiento, agresividad crónica y alto nivel cognitivo: lo que hoy en día llamamos el «estallido del hiperzombi», y que es representativo de relatos audiovisuales como REC o 28 días después.
Para diferenciarse de otras sagas, sin embargo, la de Mego Ramírez maneja una particular gradación de categorías de contagio y formas somáticas. En primer lugar, los comunes (seres humanos no infectados); seguidos de los azules (individuos modificados, pero de mayor resistencia, de algún modo exentos de sufrir mayores cambios); y finalmente los no muertos (criaturas reanimadas o redivivas). Dichos organismos se distinguen a partir de su proximidad o distancia respecto del virus «Legión», el agente zombificante imaginado para esta trama. Hablamos entonces de un contagio «creado» (a la usanza de Resident Evil) y no de un brote meramente natural o fundado en la posesión diabólica.
En este tipo de narración, las alteraciones de las personas y la sociedad pasan poco a poco de lo interno a lo externo, de la epidemia local a la pandemia global, y demandan siempre grandes cambios biológicos de carácter adverso. Los saltos mutacionales a los que hace referencia Pandemia Z —aunque a veces algunos pocos pequen de recargados— son la sustancia ideal para el progreso de una atmósfera pestilente y de alta tensión, explotando en repetidas oportunidades la crudeza adjetival y la violencia gráfica de la estética gore.
Lo cierto es que en las excitantes páginas de Poldark Mego Ramírez el biopoder ha claudicado o ha sido rebasado. Todo es distópico, sin anhelos, y los dispositivos de vigilancia (pensemos en el papel fundamental que cumple en este relato la División Especial para el Control) utilizan la fuerza bruta al máximo para tiranizar y limpiar el entorno. La historia, en un principio, se desarrolla en sectores de Lima y El Callao, pero conforme florece se expande también a otras regiones del país, de la costa a la sierra: Ica, Ayacucho, Cusco, pues hablamos de una serie de libros marcada sobre todo por pugnas y exilios humanos.
Como sabemos, la hondura dramática de este tipo de saga depende siempre del perfeccionamiento de su universo ficcional, de un world building claramente articulado. No es fácil alzar tantas líneas argumentales, personajes o motivos. En la práctica, estas novelas deben formar parte de una obligatoria red de derivaciones y coherencias, y ser a la misma vez admisibles pare el lector. En ese aspecto, Pandemia Z cumple con creces.

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Soy Salvador Luis Raggio Miranda (1978), narrador, editor y crítico cultural peruano: www.salvadorluis.net. Instagram: @panoptista