The Damned, Vol. 1

Guionista: Cullen Bunn

Ilustrador: Brian Hurtt

Editorial: Oni press

A primera vista esta es una historia de gánsteres. Simple y llanamente, un relato sobre los vaivenes del bajo mundo. Hombres fuertes. Peces gordos. Traiciones y balas. De fondo, la década de la ley seca y los modelos 18 V8 de Ford. En la superficie, un fixer atrevido, Eddie, que muere y revive constantemente, y que trabaja para “Big Al” Aligheri: uno de los demonios mafiosos que controlan parte de la ciudad. Al llamarlo demonio, por cierto, no estoy apoyándome en una figura retórica.

A pesar de que Cullen Bunn ha logrado con este cómic book algo que parece familiar, en términos generales The Damned cumple con el objetivo trazado: narrar un relato de suspenso coherente que toma del policial y del gótico. Es cierto que esta narración no alcanza el nivel creativo de portentos como el Fatale de Brubaker o el Ghosted de Williamson, sin embargo, no es una lectura nada despreciable, sino todo lo contrario. Gracias a una hibridación equilibrada, The Damned asoma como un mashup literario muy consistente, que fluye sin torpezas y entretiene de principio a fin.

La novedad es importante, pero no siempre vital para contar una historia de arte secuencial. Eso es lo que finalmente me satisface de este cómic. Cada panel está donde debe estar, utilizando una composición tradicional la mayoría de las veces (de seis a nueve cuadros simétricos por página), y añadiendo ocasionales splash pages que, sin caer en la exageración, asemejan planos de una película que mezcla el diseño de arte de El padrino con la atmósfera de penumbras de La máscara del demonio de Mario Bava.

Lo que Bunn proporciona en ritmo y dirección narrativa, Brian Hurtt armoniza con un arte realmente cautivador. Es difícil no quedarse por momentos analizando cada detalle del diseño gansteril y la composición de las mansiones diabólicas de este universo. Del mismo modo, Hurtt brilla más cuando se trata de los personajes sobrenaturales: demonios, reptiles fantásticos, ogros y espíritus siniestros. Uno de ellos, a doble página entre la 38 y la 39, no es solo un guiño a aquellos clásicos monstruos de Kirby en Strange Tales, sino también una glorificación de todo lo que un organismo monstruoso es capaz de representar y expresar como cuerpo cultural. En una época plagada de tantos relatos descartables, The Damned, sin inventar la pólvora, no es una pérdida de tiempo.

Gracias por leer esta reseña

Soy Salvador Luis (1978), narrador, editor y crítico cultural peruano: www.salvadorluis.net. Twitter: @SalvatoreLuigi1

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