Malas noticias desde La Isla (de Carlos Gámez Pérez)

En esta inquietante novela de ciencia ficción, Carlos Gámez Pérez @cgamezzz se encuadra en el marco de la distopía contemporánea para referirse a un futuro inhospitalario que quizá no esté muy lejano de la realidad que nos toque vivir (o que de algún modo ya habitamos). Malas noticias desde La Isla (Katakana Editores, 2018) es un comentario político y social acerca de la migración, la xenofobia y el controvertido concepto de Europa como el centro iluminado de la Razón occidental. Con una lucidez que transita entre lo sociológico y lo antropológico, el autor logra desequilibrar en menos de doscientas páginas la idea de la comunidad perfecta y el supuesto bienestar impulsado por la vigilancia de los patriarcados nacionales.

El antiguo imaginario de la “tierra prometida”, que puebla tantas otras narraciones memorables, no es solo la pieza simbólica clave en la construcción de este relato, sino que sufre un giro provechoso al circunscribirse dentro del discurso de la estabilidad del Estado-Nación (en este caso una refundada Unión Europea) y la difusión de un programa de telerrealidad interconectado, que es tanto una pieza de entretenimiento como un sádico interventor migratorio. Así, la isla a la que hace referencia el título de la obra se retrata como un locus de detención y competencia para sujetos foráneos (los “otros” venidos del norte de África y el Medio Oriente), que se emplea también como último enclave para llegar al territorio soñado después de pasar por horribles vicisitudes.

Cabe señalar que las competencias y los testimonios de los cuatro finalistas del concurso de supervivencia no dejan de recordarnos gratamente pasajes de obras literarias y adaptaciones cinematográficas como The Running Man o Battle Royale, sobre todo cuando reparamos en la intersección infame entre naciones policíacas, sistemas de videovigilancia y tácticas de producción audiovisual que buscan manejar el pensamiento y la votación de los televidentes. En este sentido, Gámez Pérez representa, en capítulos en primera persona que asemejan videograbaciones, cuatro testimonios de profunda otredad almacenados en una supuesta bitácora digital subversiva. Esta última, justamente, se encuentra a cargo de una de las exproductoras del programa titulado “Inmigración: El Concurso”, quien al parecer busca narrar “la verdadera historia” de lo ocurrido en La Isla luego de alejarse del certamen.

Lo cierto es que Malas noticias desde La Isla alcanza niveles superlativos en la representación del conflicto entre concursantes y en la discordancia entre la identidad y el pasado, principalmente al poner en tensión el legado étnico, los rasgos físicos, la sexualidad y los valores culturales de los personajes. A la misma vez, la Unión Europea de esta lograda ficción distópica presenta un doble cariz al mostrarse equitativamente como santuario y matadero, tocando heridas profundas que nos hacen reflexionar acerca de la verdadera luz civilizatoria y los torcidos caminos que la humanidad hegemónica toma para resguardarse.

Gracias por leer esta reseña

Soy Salvador Luis (1978), narrador, editor y crítico cultural peruano: www.salvadorluis.net. Twitter: @UnRaggioLaser

Anterior

Golems (de Marcela Ribadeneira)

Siguiente

El monstruo pentápodo (de Liliana Blum)

Reseñas relacionadas