Criaturita (de María Bastarós)

Sin ser un thriller ni un relato de fantasía a carta cabal, Criaturita (Seix Barral, 2025) avanza misteriosamente y se aprovisiona del folclore y las narraciones legendarias de la Europa rural para moldear una historia de aprendizaje. El sustrato, de hecho, no deja de ser realista, y el drama medular una reflexión acerca de la superación del duelo, pero esta nueva novela de María Bastarós propone una ligadura de géneros disímiles, empujando al lector a saltar de puntillas entre lo real y lo irreal, y a criticar, también, el espectáculo de masas del true crime televisivo.

La narración nos sitúa en un pueblo ficticio llamado Aguas Claras, a orillas de lago Milagro, y nos presenta a Kaila, una joven adolescente —de carácter autodestructivo y perverso— que no ha podido superar la muerte de su padre. El lazo de familia con este biólogo al que Kaila venera diariamente determina no solo su imaginario afectivo (poniendo de manifiesto la indiferencia hacia la imagen de la madre) sino también el social, ya que empapa a la joven de recuerdos y juicios que suelen vincularse a la observación del ambiente o a la presencia romántica de un hombre. Ese no poder desandar lo paterno la relaciona también con lo maravilloso, fundamentalmente con la leyenda de una bestia lacustre que altera el orden natural del valle.

La autora apuesta así por la universalidad del discurso legendario y la incidencia del misterio narrativo, incorporando enigmas, silencios y señuelos, manipulando el dilema entre una realidad palpable y otra de origen folclórico, ya que entiende que la fusión de estas perspectivas influye psicológicamente en el receptor del mensaje. Lo monstruoso, asimismo, emerge de distintas formas, y aunque la novela nunca llega a definirse como un relato realista mágico o de fantasía mitológica, sí tiene momentos inusuales que sirven, al menos atmosféricamente, para entrelazar distintas percepciones acerca del miedo, la vulnerabilidad o la soledad femeninas.

La desaparición de mujeres en los caseríos de la zona (otra forma de pérdida) se convierte en una crisis transformadora para la comunidad de Kaila (y para ella misma también): contingentes de búsqueda, dolores, incomodidades. Una de las preguntas centrales de Criaturita, en todo caso, es ¿quién es el monstruo? Y Bastarós la responde anudando página a página las desconfianzas colectivas de sus personajes, temores que ilustran literariamente no solo la seña de la inseguridad en una joven que aún no ha madurado, sino también el terror cotidiano al que se enfrentan muchas mujeres.

Gracias por leer esta reseña

Soy Salvador Luis Raggio Miranda (1978), narrador, editor y crítico cultural peruano: www.salvadorluis.net. Instagram: @panoptista

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