Heavy Liquid

Guionista e ilustrador: Paul Pope

Editorial: Image Comics

Tenía, ciertamente, un buen recuerdo de Heavy Liquid, una miniserie que leí por primera vez en la edición original de Vertigo, a fines de los años 90. De la misma forma, no hay nada malo que pueda decir acerca del arte de Paul Pope. Su Batman 100 continúa siendo uno de mis relatos no canónicos del Caballero Oscuro favoritos: un Batman distorsionado y cercado por un mundo de ciencia ficción y alienación (algo que solamente Frank Miller ha podido lograr con tanta soltura).

Además de ser un maestro de las atmósferas del cyberpunk, Pope es un escritor existencialista. En eso comparte similitudes con Will Eisner, pero al ser más contemporáneo nuestro que de él, el autor de Heavy Liquid tiende a mitificar la ausencia de la felicidad, probablemente guiado por un ineludible escepticismo posmodernista. La vida en las historias gráficas de Pope generalmente no se dirige hacia ninguna parte, y simplemente existe en angustia y en una versión pesimista y desanimada.

Esa es la riqueza de su discurso, al que hay que sumarle una fijación con las líneas gruesas y también extraños ángulos y composiciones visuales. Pope definitivamente dibuja y narra tratando de forjar un universo tosco, cumpliendo siempre su cometido. Su estilo nos recuerda a una página llena de manchas, con sombras y planos que podrían haber salido de un cómic de Alex Toth, y diseños faciales tomados del repertorio de Hugo Pratt.

El Heavy Liquid de hoy, publicado recientemente por Image Comics, vuelve a ese cubismo imperecedero de Picasso, al balance perfecto entre ilustraciones y palabras (donde las palabras nunca son inútiles), y a la historia de un adicto llamado S. Saltando de Nueva York a París (en una París del futuro que sin embargo se acerca mucho a la de los filmes de Polanski), la farmacodependencia a una sustancia oscura nos lleva a los submundos del individualismo, y a una ética propia que no busca el consuelo, sino que prefiere seguir consumiéndose y saliéndose de curso.

Gracias por leer esta reseña

Soy Salvador Luis (1978), narrador, editor y crítico cultural peruano: www.salvadorluis.net. Twitter: @UnRaggioLaser

Anterior

Kentukis (de Samanta Schweblin)

Siguiente

El artefacto (de Germán Sierra)

Reseñas relacionadas
Más

American Flagg!, Vol. 1

A veces olvidamos que antes de Watchmen y The Dark Knight Returns, ya existía American Flagg!, una ucronía de ciencia ficción que…
Más

Come into Me

Come into Me es un notable relato de horror corporal, surrealista y biopunk al mismo tiempo. Es una historia diseñada para…
Más

Shock SuspenStories, №1

Publicado por primera vez en 1952, el número inaugural de Shock SuspenStories es una antología de historietas de misterio y…
Más

The Damned, Vol. 1

A primera vista esta es una historia de gánsteres. Simple y llanamente, un relato sobre los vaivenes del…