Redfork

Guionista: ALEX PAKNADEL

Ilustrador: NIL VENDRELL

Editorial: TKO STUDIOS

La pequeña ciudad de Redfork, en el estado de Virginia Occidental, es una comunidad minera aplastada por el desencanto y la pobreza. Noah y Cody McGlade, dos hermanos que suelen tomar las peores decisiones (siempre bajo la influencia de los estupefacientes y de la juventud) inician este relato hiriendo de gravedad a un comerciante de la zona. Todo empeora, naturalmente, a partir de ese momento, y Noah asume la responsabilidad del crimen, separándose de su novia gestante solo para que su hermano menor no purgue condena.

Alex Paknadel y Nil Vendrell ponen el ojo en una Norteamérica desamparada, infectada, en este caso, de opioides y dificultades económicas. El realismo urbano y el trazo sucio de las primeras páginas ilustran la crisis de la clase obrera estadounidense en el siglo XXI, el modus operandi y la hipocresía de algunas corporaciones mineras, así como la falta de movilidad social en localidades donde el glamur no es la primera opción de sus habitantes. En términos simbólicos, Redfork es un lugar recargado de malandanzas y frustraciones, una comunidad en declive, y el día que Noah sale de prisión, literalmente regresa a una decadencia sistémica que solamente sabe atenazar y reprimir a los suyos.

El guion de Paknadel propone un relato de misterio (y seguidamente una narración de terror). Cody, quien lleva años trabajando en la mina, es sepultado tras un derrumbe, pero antes de morir asfixiado recibe la asistencia de un obrero desconocido, Gallowglass, quien lo revigoriza y ayuda a llegar a la superficie a cambio de un oscuro favor. Tras este punto de inflexión, Cody empezará a mutar secretamente, transformándose en el monstruo-esclavo de Gallowglass, y Noah, ignorante de este hecho, creerá ver en el minero desconocido a un educado sanador de cuerpos, una suerte de médico sobrehumano que “alivia” las enfermedades y las adicciones de amigos y parientes.

El núcleo de lo inexplicable, sin embargo, no se encuentra en la figura del misterioso minero, sino en aquello que aún no logra emerger de las entrañas de la tierra. Las profundidades de Redfork guardan una criatura primigenia, hambrienta y viscosa, que es capaz de infectar a los seres humanos y alterarlos mental y físicamente. Tejido vivo, bulbos necróticos, deformidad acelerada. Las viñetas de Vendrell conectan al lector con la triste leyenda de una traición familiar y con las sombras de un universo subterráneo lleno de terrores anatómicos. Se trata de un relato que entreteje el mito cósmico y la codicia capitalista, la desventura provinciana y el amor definitivo a los lazos de sangre. En este trayecto de irregularidades, Paknadel demuestra ser un lovecraftiano y un bukowskiano a la vez, un cultor de lo extraño y del realismo sucio; y si hay algo que celebrar de esta novela gráfica de elementos diversos es precisamente la forma en que tuerce la realidad, el modo en que nos enreda y traiciona, esa manera tan implacable que tiene Redfork de proyectar imágenes monstruosas para desmoronar la “calma” en la que vivimos.

Gracias por leer esta reseña

Soy Salvador Luis (1978), narrador, editor y crítico cultural peruano: www.salvadorluis.net. Twitter: @SalvatoreLuigi1

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