Pornmutaciones (de Diego Luis Sanromán)

Algo fulminante y perverso sucede en las páginas de Pornmutaciones (STIRNER, 2019), un volumen de relatos que rinde pleitesía al anhelo sexual y a las prácticas que chocan con los valores dominantes. La potencia de estos cuentos se halla en la mitificación de los tabúes, pero también en la exploración de subjetividades periféricas. Diego Luis Sanromán @DiegoLSanroman es un autor que se afilia a la cepa del delirio, asciende y progresa en esa casa, y nos muestra siempre aquello que algunos prefieren no mirar.

El proyecto literario de Pornmutaciones fluye dentro de una corriente apegada a la desproporción y al culto de una imaginación inundada de excepciones. Esas directrices se conectan cuento a cuento con una visión pornotemática más amplia que retrata un mundo donde el placer es concebido a través del filtro de los gemidos y la explotación visual. Si bien el espectro del erotismo aparece de cuando en cuando, cabe resaltar que en esta obra dicho fantasma se inunda de pornografía, sin temor a las cámaras ni a las puestas en escena, inoculando repetidamente la experiencia íntima de sus personajes.

Como en su anterior conjunto de relatos, la armonía entre humor y postura rupturista es fundamental para absorber enteramente la propuesta de Sanromán. Pornmutaciones no quiere ser un texto cariñoso, pero sí imaginativo y provocador, centrando su juego estético en la deformación de la lógica humana. Esta deformación se enlaza, a la misma vez, con la idea del cuerpo como una geografía sin mapas, que debemos descubrir a partir de la pulsión sexual, el instinto insubordinado y la desvergüenza; una línea de pensamiento que nos recuerda ciertos pasajes de Burroughs, pero también de Bataille y Klossowski.

Lo vital, parece sugerirnos Pornmutaciones, es liberarnos, abrir nuestras cavidades a lo infrecuente: coludirnos con nuestros deseos y solo con nuestros deseos. El resultado de esta ocurrencia, claro está, es un volumen donde el tabú y el prejuicio estallan en mil pedazos, consintiendo la entrada de aquello que tradicionalmente nos causa pavor, asco o extrañeza: exploraciones sobre maravillosos genitales ocultos, por ejemplo, en el relato “Mi cabeza como el sol de la mañana”; celebraciones de la masturbación y el flagelo (“Es usted el Mago de los Vértigos”); intertextualidades pornográficas y cuerpos extraordinarios (“Somewhere, someday” y “Producciones Nova Libido presenta…”); o la representación del amor siniestro, visto desde el sacrificio de la carne, en “Soliloquio del asesino”.

Gracias por leer esta reseña

Soy Salvador Luis (1978), narrador, editor y crítico cultural peruano: www.salvadorluis.net. Twitter: @SalvatoreLuigi1

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