Moon Knight, Lemire/SmallWood Collection

Guionista: JEFF LEMIRE

Ilustrador: GREG SMALLWOOD

Editorial: MARVEL COMICS

Moon Knight, el antihéroe de las múltiples personalidades. Puede presentarse como Marc Spector (su nombre de pila, el mercenario que fue poseído y resucitado por una deidad egipcia) o asumir el alias de Steven Grant (el acaudalado, el mecenas de las armas y los trajes costosos). A veces se disfraza del taxista Jake Lockley, la personalidad que lo conecta con las calles, los ojos y los oídos del justiciero; o del refinado, y no por ello menos mordaz y psicopático, Mr. Knight, su alter ego más reciente. Todas estas personalidades, valga la aclaración, están sujetas a la presencia nocturna de Moon Knight, el centinela sobrehumano, el avatar en la Tierra del dios lunar Khonshu.

Se lo suele comparar con una versión ultraviolenta o tergiversada de Batman (aunque en mi opinión el Midnighter de The Authority ha hecho más méritos para exhibir ese título). Las semejanzas entre Batman y Moon Knight, sin embargo, existen desde su primera aparición como personaje secundario en las páginas de Werewolf by Night en 1975: ambos prefieren el cronotopo de la noche, y es cierto que el personaje de Marvel recurre al mismo arquetipo jungiano de la sombra. No obstante, debido a su fragilidad mental y al desorden de identidad disociativa que lo aqueja, Marc Spector ha sido históricamente un inmoderado, ya que es incapaz de domesticar sus múltiples personalidades. A diferencia de Bruce Wayne, Spector solo sabe perder el control y deformar su organización identitaria, y en las versiones más recientes del personaje se debate cuál de sus “realidades” es la verdadera, alcanzando incluso a desjerarquizar el nivel de enunciación del propio Moon Knight.

Jeff Lemire firmó en el año 2016 una de las etapas más celebradas de Spector, el icónico volumen 8, solamente “opacado” por los seis números que Warren Ellis guionizó dos años antes. Si bien Ellis fue quien nos obsequió la quinta personalidad de Moon Knight, ese refinado y turbador Mr. Knight, la etapa de Lemire sobresale debido al surrealismo impetuoso y la adherencia a una arquitectura narrativa interdimensional. Para complementar los elementos del guion, las viñetas de Greg Smallwood se inspiran en composiciones de Magritte: fondos paradójicos y siluetas que se activan por medio del contraste, además de invertir el plano horizontal guía para así evocar el caos del pensamiento oculto y subrayar tránsitos a otras dimensiones o temporalidades.

Es habitual que Moon Knight sea un cómic de semilla “anormal”, sin embargo, Lemire acentúa el discurso de sus predecesores porque hace del desorden de Marc Spector una manifestación viviente, no se conforma únicamente con el tema del trastorno, sino que lo convierte en corpus, en materia afligida y actante, y de ese modo nos hace dudar, sufrir junto al protagonista, no estar seguros de si nos encontramos en las calles del mundo “real” o si nos hallamos incomunicados dentro de un sanatorio laberíntico, rodeados de memorias humanizadas y pesadillas con voluntad propia.

La pluma de Lemire tiende a apelar a los mundos incrustados, aproximándolos y enmarañándolos (lo ha hecho en Trillium, en Divinity, en Black Hammer), y siempre con la misma facilidad. Eso es lo que complace de su versión de Moon Knight, no solo que resuma en catorce números el origen, la vida vacilante y las heridas acostumbradas de Spector, contándonos, a la misma vez, una nueva aventura, sino que intuya que no existe mejor personaje para emplear la fórmula de los mundos incrustados. No existe en el universo de Marvel un mejor antihéroe en desequilibrio que Moon Knight, el hombre de las cinco máscaras que atraviesa puertas secretas y sombríos conductos espaciales, el justiciero nocturno que en esta historia conversa (o tal vez no) con un dios antiguo que desea convertir a la ciudad de Nueva York en su Nuevo Egipto.

Gracias por leer esta reseña

Soy Salvador Luis (1978), narrador, editor y crítico cultural peruano: www.salvadorluis.net. Twitter: @UnRaggioLaser

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