Sundowners

Guionista: Tim Seeley

Ilustrador: Jim Terry

Editorial: Dark Horse Comics

Aunque Sundowners se basa en otra desconstrucción del mito superheroico derivado de la escuela de Alan Moore, el planteamiento de esta historieta no deja de ser llamativo, y la fusión de géneros que embellece la atmósfera del relato cumple ciertamente su propósito posmodernista. Su punto flaco, en realidad, es que solamente alcanzó a producir dos tomos recopilatorios (siendo el primer arco argumental mucho más ameno que el segundo). A pesar de esa continuidad narrativa truncada, al analizar el corto trayecto de Sundowners me queda la sensación de que a la dupla de Tim Seeley y Jim Terry simplemente le faltó buena fortuna, sobre todo en el aspecto comercial.

Mezclando ironía y terror, este cómic deja entrever una preocupación por el superhéroe norteamericano y sus fórmulas, localizándolo en espacios de incomodidad y degradación psicológica que resaltan posibles esquizofrenias. El trastorno mental grave y la fragilidad son las dos características que Seeley utiliza para presentarnos a un supergrupo de “sundowners”, justicieros que de una u otra forma son víctimas del “síndrome del ocaso”. Solitarios, paranoicos, suicidas, adictos a las drogas. Todos parecen sujetos “marginados” y “delirantes”, y acuden cada semana al mismo grupo de apoyo en la ciudad de Chicago. El escéptico Dr. David Shrejic, en otro tiempo un psiquiatra exitoso, saca provecho de la situación y de sus “males”, y busca reflotar su carrera convirtiéndolos en su nuevo tema de investigación.

Lo que Shrejic no anticipa, claro, es que ninguno de ellos delira. La ciudad se encuentra al borde de una invasión conducida por hambrientos seres interdimensionales, invisibles para la gente común, pero no para los miembros del grupo de apoyo. De esta forma, Sundowners pasa de la plantilla superheroica más básica (superhombres versus supervillanos) al relato de fantasía oscura que narra el conflicto arcaico entre perversidades exógenas y la humanidad. Los dibujos de Terry confluyen en estas dos estéticas visuales, fusionando las viñetas de la Doom Patrol de la Edad de Plata con las de series clásicas de Marvel como The Tomb of Dracula o Werewolf by Night.

Al leer ambos volúmenes, sin embargo, queda claro que Sundowners fue pensada para expandirse y no para concluir precipitadamente en once números. Las seis grapas que componen el primer arco dejan varios puntos narrativos abiertos, sobre todo en torno al origen de la secta ocultista interdimensional contra la que los protagonistas luchan; y el segundo, demasiado vertiginoso y compuesto únicamente por cinco fascículos (probablemente debido a una inevitable cancelación por parte de los editores), tan solo nos ofrece una entretenida misión secundaria. El final de la serie es “adecuado”, sí, pero desdichadamente el relato de Seeley queda en deuda al obviar gran parte de los obstáculos y las crisis fundamentales que propuso en el primer tomo.

Gracias por leer esta reseña

Soy Salvador Luis (1978), narrador, editor y crítico cultural peruano: www.salvadorluis.net. Twitter: @UnRaggioLaser

Anterior

Al final del miedo (de Cecilia Eudave)

Siguiente

Humo (de José Ovejero)

Reseñas relacionadas
Más

Shock SuspenStories, №1

Publicado por primera vez en 1952, el número inaugural de Shock SuspenStories es una antología de historietas de misterio y…
Más

Come into Me

Come into Me es un notable relato de horror corporal, surrealista y biopunk al mismo tiempo. Es una historia diseñada para…