Artefactos (de Luis Felipe Rojas)

Los nueve relatos recogidos en Artefactos (Ed. Casa Vacía, 2021) aportan una visión de conjunto de la obra narrativa del poeta cubano Luis Felipe Rojas. Su rica imaginería y lenguaje descriptivo —así como la notoria admiración por la prosa de Peter Handke— nutren a esta colección de cuentos de un fluir rítmico, enfocándose una y otra vez en la imprevisibilidad de una serie de hechos excepcionales.

Aunque la selección de Rojas abriga una variedad de asuntos y estilos, pasando del realismo mágico posmoderno al cuento de suspense y de crítica social, hay en ella una serie de vasos comunicantes que definen la identidad del conjunto. Podemos destacar así la repetida sensación de encierro de sus personajes (muchos de ellos femeninos) y el uso periódico de los temas de la condena, el abuso y la presencia oculta. En varios de estos cuentos opera tras bambalinas una omnipresencia vigilante y tirana, quizás los miles de ojos, transformados ya en metáfora, de los tristemente célebres Comités de Defensa de la Revolución, piezas clave del sistema de represión comunitaria que el régimen castrista implantó en Cuba.

Dicha omnipresencia es un tejido de fondo que participa repetidamente de los misterios imaginados por el autor. Surgen así varias preguntas durante la lectura: ¿Quién nos observa? ¿Por qué el secretismo o la clandestinidad? ¿A qué se debe tanto castigo y transacción extraña? Luis Felipe Rojas no nos entrega una respuesta puntual, pues sus cuentos poseen cierres, aunque no necesariamente “finales”, y los asombrosos escenarios que introduce dan la sensación de confundirse después con una realidad rutinaria. Estos enigmas perduran en nuestra mente, sí, pero también encuentran su propio lugar en un ámbito social enfermo e impasible.

Resulta difícil, al mismo tiempo, no pensar en cierta poética cortazariana al leer las páginas de Artefactos, especialmente en el Julio Cortázar de compilaciones como Octaedro (1974) y Alguien que anda por ahí (1977). Si bien los textos de Rojas eligen los modismos del Caribe hispánico y no el léxico del Cono Sur, la estética de la extrañeza de aquel Cortázar tardío —que experimenta más con los cierres y emplea tramas en las que en ocasiones se admite el desasosiego político— encuentra también un lugar en estas páginas.

Influencia directa o no, Artefactos ataca los sentidos desde ángulos impensados y alimenta la curiosidad lectora gracias a las peculiaridades de su mundo ficcional. Sobresalen en este volumen relatos cíclicos como “Virtual”, acerca del acoso y la vigilancia de un perturbador director de cine; “Nené traviesa”, el testimonio de una niña con deficiencias mentales, abusada y reclusa; y la insólita “Historia de Juandormido”, divertidísima reescritura de “La Bella Durmiente” en la que se combinan la ruindad de las calles, el comercio de sustancias ilícitas y la aceptación de lo extraordinario.

Gracias por leer esta reseña

Soy Salvador Luis Raggio Miranda (1978), narrador, editor y crítico cultural peruano: www.salvadorluis.net. Instagram: @panoptista

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